Mi madre, sonorense, tuvo 3 hermanos revolucionarios: los generales de división Juan, Manuel y Jesús Celis Campos. “Mis muchachitos”, les decía Álvaro Obregón. “Los Celis”, les decían sus compañeros de lucha. Juan (1890-1985) ingresó al ejército revolucionario en 1911 como soldado del general Benjamín Hill, con cuya hija Concepción se casó su hermano Jesús. Combatió en varias batallas y toma de ciudades y prestó sus servicios en el Estado Mayor de los generales Eugenio Martínez y Francisco Serrano. Durante su trayectoria militar se hizo acreedor de varias condecoraciones entre las que destacan las del Mérito Revolucionario en el 1º y 2º periodos. Manuel (1894-1979) se enroló como soldado en 1910, en las fuerzas que comandaba el capitán Ramón Gómez. Tuvo varias acciones de armas contra las fuerzas federales al lado de sus dos hermanos y prestó sus servicios en el Estado Mayor del general Benjamín Hill. Fue designado Jefe del 21 regimiento de caballería de la división Hill y en 1920 nombrado Jefe del Estado Mayor del Secretario de Guerra y Marina. Recibió varias condecoraciones, entre ellas, las del Mérito Revolucionario correspondientes al 1º y 2º periodos. Jesús (1895-1976) ingresó al ejército constitucionalista en 1913. Participó en diversos combates y hechos de armas y causó alta en el Estado Mayor de los generales Benjamín Hill y Eugenio Martínez. Estuvo adscrito al Batallón Especial de Jefes y Oficiales a partir de 1922. Recibió varios reconocimientos y condecoraciones entre las que destacan el Voto de Confianza, Simpatía y Perseverancia por haber demostrado su lealtad en la revuelta, y fue reconocido como Legionario. Cuando había reuniones familiares, muy entrada la noche, mis tres tíos se abrazaban y cantaban canciones de la Revolución y después era clásico escuchar como revivían aquellas épocas: “Te acuerdas cuando en la toma de Navojoa…”. Así nació mi novela La familia vino del norte.